martes, 20 de abril de 2010

Justo Reclamo de los Pueblos Originarios.


“Pertenezco a uno de los pueblos que componen esta América, multiétnica: soy del Pueblo Huarpe. Y compartimos la realidad de ser preexistentes junto a los otros hermanos originarios, o sea, “antes de”… anterior a la existencia del Estado-Nación de la República Argentina.

Nuestra existencia en el país tiene raíces mucho más profundas que lo que la historia mal contada nos ha catalogado (salvajes incultos, habitantes del desierto, donde no hay nada). Sin embargo, nuestra presencia en el continente ha sido desde siempre. Nuestra historia nace en este continente, en silencio y ciega a los ojos de los vencedores, pero en todo momento estuvimos y estaremos.

Porque somos hijos de la tierra
(nuestra madre tierra, la “Pecne-Tao”).
“Somos los de esta tierra”.
Nos identifica la naturaleza,
el aire, las plantas y todo ser vivo,
que, como hermanos,
vivimos en armonía en el territorio.

Y queremos seguir viviendo conforme a nuestras pautas culturales en plena libertad, con autodeterminación y autonomía. Por eso, nuestros reclamos de derechos se fundan en este principio de “preexistencia” que los legitiman. Derechos que son distintos, justos y necesarios, distintos al derecho de lógica occidental, ya que, conforme a nuestra cultura que nos dictan nuestros modos, de vida, cómo organizarnos, cómo vivir, es que nuestros reclamos son distintos.

Son justos, nosotros vivíamos acá, y de pronto nos vimos en una guerra que no declaramos, tampoco buscamos, y para lo que no estábamos preparados. Desde 1492 que dejamos de ser, para entrar en tiempos de opresión, esclavitud y genocidio. Aún hoy no somos escuchados, pero la preexistencia está presente, esa deuda histórica no ha sido saldada; sólo queremos lo que nos corresponde: lo que por ley está escrito:
art. 75 inc 17 de la Constitución Nacional.

Tras siglos de opresión, vivimos en la emergencia, marginados socialmente, como ciudadanos de segunda.

Queremos recuperar a nuestra madre tierra, que un día nos robaron; sin tierra no hay vid; no podemos vivir sin ella, que nos guía espiritualmente, nos alimenta, nos protege. Además en las manos en la que se encuentra hoy hemos visto el maltrato que se le está dando, en el estado de esclavitud, el nivel de explotación con que la tienen. No podemos seguir viéndola sufrir como si fuera cualquier cosa, alguien tiene que cuidar de ella. Antes de que sea tarde.”

Horacio Mayorga.

Pueblo Huarpe
Mendoza – Argentina.

Publicación de ENDEPA.
www.endepa.org.ar

Artículo 75 Inciso 17 de la Constitución Nacional Argentina:
“Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.”

“Garantizar el respeto a su identidad
y el derecho a una educación bilingüe e intercultural;
reconocer la personería jurídica de sus comunidades,
y la posición y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan;
y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano;
ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos.
Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten.
Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.”